Kevin Warsh y el regreso de la volatilidad financiera.
Prof. Dr. Carlos E. Daly
Desde el punto de vista conceptual, la volatilidad en los mercados suele manifestarse como una serie de cambios que ocurren en un período de tiempo determinado, y que acarrean modificaciones sustantivas, a veces, en los precios de los activos que se transan en el ámbito financiero. Ciertamente, la volatilidad no es un factor que sea deseado o, digamos, buscado, por los agentes financieros, muy por el contrario. La estabilidad, firmeza, el comportamiento consistente es una aspiración muy deseada de quienes llevan las riendas de la toma de decisiones en los mercados a diario. No obstante, con la volatilidad hay que lidiar. Desde luego, la volatilidad tiene una diversidad de expresiones, de comportamientos, entre los que cabe destacar: la volatilidad intensa, alta, que suele asociarse con hechos, noticias, circunstancias inesperadas o sobrevenidas, y que impactan, casi siempre de manera inmediata, los precios de los activos financieros de manera significativa y generan reacciones a veces especulativas, a veces conservadoras, de los inversionistas. En otros momentos, las oscilaciones de los precios es distinta en el sentido de que su movimiento es más bien lento, probablemente la expresión más apropiada sea que se mueven de manera predecible. Esta última modalidad, es sin duda preferible, porque los agentes económicos tienen referencias de las que asirse para tomar las decisiones y minimizar los riesgos propios a las inversiones financieras. Pudiera argumentarse, que la alta volatilidad presenta oportunidades relevantes para obtener ganancias y es cierto, pero no está demás recordar que ese tipo de operaciones tiene más bien un sentido especulativo, de elevado riesgo, lo cual deja opciones extremas, de riesgo elevado a los operadores financieros.
La volatilidad se asocia con informes económicos periódicos sobre el comportamiento de la inflación, el empleo, o, mejor digamos, sobre las variaciones en el empleo y la subsecuente tasa de desempleo. Son importantes los anuncios mensuales o trimestrales de las empresas y grupos corporativos, y, también, hechos de importancia como las elecciones en determinado país, conflictos de carácter militar, o hechos catastróficos que impliquen una significativa alteración de procesos económicos y políticos.
Para fines de este artículo, la llegada de Kevin Warsh a la cabeza del Banco Central más influyente del mundo plantea una serie de conjeturas, en particular en lo que tiene que ver con la volatilidad en los mercados financieros como Wall Street, y en aquellos que mantienen vinculaciones directas con este tipo de transacciones. No se trata, desde luego, de un cambio de nombres o como ha sido insinuado por cierta empresa amarillista, del maltrato moral a que fue sometido Jerome Powell por parte de la Administración Trump para alejar el veterano economista de la Reserva Federal.
Podemos señalar que uno de los pilares de la política monetaria a los largo de la década pasada y en lo que va de este decenio, el llamado forward guidance o "orientación futura", que no es otra cosa que los anuncios formales que la Reserva Federal hacía sobre sus intenciones a corto plazo sobre los tipos de interés, y que aparte de tratarse de una información financiera valiosa, tenía por finalidad arrojar estabilidad sobre los mercados, minimizar el nerviosismo que pudiera presentarse en el proceso económico en curso.
Warsh ha sido un oponente público de esta modalidad de conexión con las autoridades de la Reserva Federal. Para él, el forward guidance no era otra cosa que "convertir al mercado en un actor pasivo dependiente de la Reserva Federal". Es como decir que el mercado debe volver a fijar los precios del riesgo y absorber los datos macroeconómicos sin esperar a que la Reserva Federal actúe de árbitro predecible, por lo que, como resulta evidente, se han reducido de manera significativa esas participaciones de la Reserva Federal en su gestión financiera. Y por aquí llegamos al tema de la volatilidad.
En la Renta Fija es dónde se ha dejado sentir este tipo de cambio.La rentabilidad de la la deuda pública de los Estados Unidos, como es el caso del bono de 30 años, ha experimentado importantes fluctuaciones cada vez que se anuncia la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto ( también conocido como FOMC, por sus siglas en inglés) .En igual sentido se pueden interpretar las variaciones en los spreads de crédito y en el índice de volatilidad (VIX). Para los analistas de firmas como Fidelity y Barclays, esta opacidad deliberada obliga al mercado a ajustar las condiciones financieras por sí solo.
Se trata, en fin de cuentas, de una menor injerencia directa en la valoración de activos, lo que implica menos intervenciones públicas de la Reserva Federal, y que, si a ver vamos, que los inversores deberán aprender a navegar en un entorno de mayor volatilidad estructural y con menor red de seguridad gubernamental.
No se sabe cuanto durará esta nueva política monetaria porque como ya ha sido anotado, la vuelta de la volatilidad financiera debe mantenerse bajo los parámetros de una volatilidad bajo control, de lo contrario, los intereses y presiones pasarán a ser los protagonistas de una estrategia económica que pide buenos resultados por encima de todo. Los meses que quedan de 2026 serán su prueba de fuego.
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