La batalla mundial de las energías: el futuro impredecible en 2026.

 La batalla mundial de las energías: el futuro impredecible en 2026.



                
            Prof. Dr. Carlos E. Daly


La perspectiva mundial de corto y mediano plazo es que el crecimiento poblacional aportará más de 2.000 millones de personas de aquí hasta 2050, que el desarrollo urbano añadirá más de 1.800 millones de habitantes a las ciudades en todas partes del mundo, que el aumento del PIB calculado a una tasa del 3% anual prácticamente duplicará si se toma como base el año en curso, y que  el crecimiento de la demanda energética por parte de la IA representará aproximadamente 15 % anual entre 2024 y 2030 del consumo mundial.
Cabe por tanto planificar el futuro energético, pero, por encima de todo, invertir sumas superiores a los 3,3 billones de $ al año, y si nos limitamos a las cifras OPEP, se necesitarán unos 18 billones de dólares en total desde la actualidad hasta 2050 (unos 700.000 millones de dólares al año) solo en actividades de exploración, producción, transporte y refinación de hidrocarburos para abastecer un incremento del 23 % en la demanda de energía primaria.
            No queda lugar a dudas: la economía mundial actual depende del petróleo y el gas natural para mantener sus niveles de crecimiento y bienestar, pero las dificultades por sustentar esa dinámica económica es cada vez más compleja y riesgosa, así como para asegurar su normal desenvolvimiento.
Nos detenemos en tres factores principales. A) La geopolítica energética en crisis. Los enfrentamientos militares en el Medio Oriente y países aledaños representan una batalla energética de grandes dimensiones que está teniendo importantes efectos en los mercados mundiales. En el Golfo Pérsico se está dando el colapso de las rutas logísticas que interrumpen drásticamente los flujos de petróleo y gas, crean dificultades en el suministro internacional e inciden en la fijación de los precios en los mercados de hidrocarburos. B)De igual manera, esa geopolítica incide en las estrategias petroleras europeas, en razón de todos los problemas que se han suscitado con el gas procedente de Rusia, cuyas exportaciones han caído drásticamente en los últimos dos años.
Quizás pudiera anotarse en sentido positivo que esos problemas de carácter geopolítico están llevado a los gobiernos de numerosos países al fortalecimiento de las energías renovables, a la sustitución de los combustibles fósiles y la diversificación de las energías limpias.
C) El incremento y diversificación de las energías renovables está muy concentrado en determinados países, como es el caso de China, por ejemplo, quien tiene una influencia decisiva en las cadenas de suministro globales y marca el paso sobre los precios del sector.
Existen, efectivamente, intentos de grupos de países como la Unión Europea, por contrarestar ese estado de cosas en los mercados, y, en ese sentido, se pueden mencionar los mecanismos de la Ley de Industria Cero Neto, diseñada para garantizar que al menos el 40% de sus necesidades tecnológicas limpias se fabriquen en suelo europeo para 2030.
En esa misma dirección, países como India han tomado iniciativas que bien vale la pena mencionar, proyectos de gran envergadura como el Complejo Energético Dhirubhai, orientado a posicionar al país asiático como un titán de las energías renovables.

A lo que cabe agregar, y que mencionamos al principio de este artículo, el sustancial incremento en el consumo de energía por parte de la IA, y que plantea el dilema de a quién suministrar energía de manera proritaria, a la industria pesada o a las empresas tecnológicas.

Nos referimos a un conflicto integral en el que la disyuntiva es que naciones lograrán mantener encendidas sus industrias avanzadas y sus algoritmos sin colapsar financieramente ni quedar a merced de los ataques de sus rivales geopolíticos.

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